Es probable que, revisadas todas las impugnaciones a
la elección presidencial, el Tribunal Federal Electoral declare válidas las
elecciones y Presidente Electo a Felipe Calderón.
Si lo hace, es también probable que haga
recomendaciones para fortalecer el marco jurídico que rige a las elecciones.
Así culmina el proceso electoral, pero no terminará la
agitación política promovida por Andrés Manuel López Obrador.
Y estará a prueba la capacidad de gobernar del
Presidente Fox, porque sobrarán las provocaciones y tendrá muchas dificultades
ya no sólo para las actividades cívicas, tradicionales de septiembre, sino que
esas dificultades complicarán la transición del poder.
Si, como predicen los optimistas, los más sagaces
perredistas convencen a López Obrador para convertirse en líder opositor, pero
con respeto a las reglas, el gobierno del Presidente Fox será confrontado hasta
su último día de gobierno, y luego dicha confrontación será con el nuevo
Presidente de la República.
Pero, si como creen los pesimistas, se impone el
talante de López Obrador, la resistencia civil anunciada podría durar varios
años, podría bordear los límites de la legalidad, con innumerables incidentes
cuyo objetivo será provocar la represión.
Y pondrán al Presidente Fox ante una disyuntiva:
Mantener el curso actual de proteger la imagen del
presidencial a toda costa, o sacrificar esa imagen para dejarle una herencia
menos envenenada al próximo Presidente de la República.
Todo dependerá, por supuesto, del comportamiento de
Andrés Manuel López Obrador y de Felipe Calderón.
ANDRÉS
MANUEL LÓPEZ OBRADOR
Sabe López Obrador que la deficiente defensa jurídica
de lo que considera su triunfo no tendrá éxito, pero la utiliza con habilidad
para fortalecer en sus seguidores y simpatizantes la idea de que fue despojado
de un triunfo.
Hasta ahora, para no perjudicar dicha defensa, ha
tenido buen cuidado de que su resistencia civil no sea violenta, pues, en
estricto rigor, lo que se ha violentado con los bloqueos y plantones son
ordenamientos menores, no ha habido violaciones graves a la Ley.
No obstante, como es probable que el próximo 6 de
septiembre el Tribunal Federal Electoral declare a Felipe Calderón como
Presidente Electo, ya ha empezado a trazar una ruta cuyo objetivo es -otra
vez-, mantener el entusiasmo y vigor del movimiento social a que convocó la
semana pasada.
Ya construyó la leyenda de un fraude electoral
generalizado.
Desoyó a quienes le sugerían levantar el bloqueo del
Centro Histórico el 16 de septiembre. Le advertían sobre el 16 de septiembre.
Hasta declaraciones hubo, pero no ha querido escuchar.
Con la coartada de la asamblea popular, empieza a
conducir a las agrupaciones que le siguen en una ruta de confrontación.
Lo veremos el uno de septiembre, y lo veremos el 15 y
16 de septiembre.
Ni el Tribunal Federal Electoral se escapará de la
confrontación, pues si declara a Felipe Calderón Presidente Electo, el 6 de
septiembre será cercada la sede del tribunal por las huestes perredistas.
Simple y sencillamente, López Obrador parece dispuesto
a radicalizar el movimiento social anunciado. Parece dispuesto a lanzar a sus
seguidores a permanentes confrontaciones, arriesgándoles a confrontaciones
violentas.
Si, como afirman los pesimistas, toma esa ruta, se
estará colocando en las márgenes de la legalidad e intentará provocar una
desestabilización política que, eventualmente, le significaría ganar su
objetivo: ganar la Presidencia a como de lugar.
FELIPE
CALDERÓN HINOJOSA
Quizá ha exagerado su discreción, pero seguro como
está que será el Presidente de la República, se ha replegado en los medios,
dejando todo el espacio a López Obrador.
Espera confiado, pero deberá tomar en cuenta el reto
que significará la sola asunción a la Presidencia.
La estrategia calderonista ha sido mantener una
actitud prudente, lo cual le ha permitido contrastar su actitud con la
creciente desmesura perredista.
El período de transición será fundamental, pues tiene
muchos pendientes:
1.- Consolidar su control del partido y, sobre todo,
de las bancadas panistas en el Congreso, hoy por hoy, atentas más a Los Pinos
que a Calderón. Lo podrá cambiar si ejerce el poder presidencial de premiar y
castigar.
2.- Iniciar, desde ahora, negociaciones que le permitan
integrar un gabinete que responda a los intereses de todas las fuerzas reales,
políticas y económicas.
3.- Establecer alianzas con la oposición, para
conseguir aprobar una agenda legislativa mínima. Debe archivar, por lo pronto,
la ambiciosa agenda que llevan los legisladores foxistas al Congreso.
4.- Decidir cuál será su estrategia para enfrentar lo
que será un movimiento social muy agresivo. Cómo enfrente a López Obrador y su
movimiento bien podría definir a su sexenio.