Cambio de Guardia 06/Ago/06
José FonsecaCon el CaféEn la RadioEl ForoEn LíneaNovedades

 

 

cafepolitico.com>En Línea>Cambio de Guardia 2006>Cambio de Guardia 06/Ago/06


 Cambio de Guardia 2006

Por: José Fonseca

 

6 de Agosto de 2006

 

El título de este capítulo del sitio cibernético de cafépolítico.com siempre fue intencional. La elección presidencial no es sino eso, un cambio de guardia, el relevo mediante elecciones de aquél que durante un sexenio ha gobernado a la República.

Quienquiera que llegue a la Presidencia el próximo uno de diciembre de 2006, deberá entender que su gestión durará sólo seis años. En ese lapso, su tarea fundamental es hacer lo que sea posible para que el México que entregue a su sucesor viva mejores condiciones que las que se vivían al principio del sexenio.

Quien quiera que llegue a la Presidencia debe revisar el pasado sólo para aprovechar experiencias, pues su responsabilidad es contribuir a un mejor futuro para la Nación.

Así de simple, así de complicado es el Cambio de Guardia en las democracias.

El actual cambio se nos ha complicado por muchas razones, porque el reacomodo de fuerzas puesto en marcha a finales de la década de los noventa aún sigue, no ha culminado.

Ese reacomodo de fuerzas, con el flujo y reflujo de intereses políticos, económicos y sociales es, en buena parte, el responsable de la incertidumbre que aún vive la República, pues a cinco semanas de la elección presidencial aún no conocemos el nombre de quién nos gobernará durante los próximos seis años.

Estamos en medio de un agitado litigio postelectoral, pero estamos en los plazos legales y constitucionales del proceso electoral.

Parte de ese proceso es la decisión del Tribunal Federal Electoral de ordenar el recuento de votos de 11,839 casillas, un 9.07 por ciento de las instaladas el pasado 2 de julio.

Estamos, pues, dentro de los plazos legales, lo demás es palabrería y demagogia.

 

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

 

Con cifras que le fueron adversas en el conteo de votos en el IFE, Andrés Manuel López Obrador ha tenido que recurrir a medidas extremas para mantener encendida la esperanza y prevenir la habitual frustración que invade a los militantes y simpatizantes después de una derrota.

Sin embargo, las medidas extremas -el bloqueo de vialidades céntricas de la ciudad de México-, indudablemente no fueron suficientemente meditadas. Subestimaron el hartazgo de los ciudadanos del DF con la conflictiva vialidad. La reacción negativa sorprendió a López Obrador y a su equipo.

Más sorprendidos quedaron cuando varios de sus adherentes más connotados rechazaron el bloqueo como parte de la resistencia civil.

No obstante, a pesar de esas recriminaciones amables, la actitud de López Obrador y su equipo ha sido muy intolerante.

Hasta ahora no parecen dispuestos a escuchar las voces de los moderados, las cuales han sido ahogadas por los más radicales, entre los cuales están algunos políticos ex priístas, cuyo futuro quedaría comprometido en caso de una derrota perredista.

Ya no se escucha a los moderados, como lo prueban las consignas que tantos han proclamado desde que se supo el fallo del conteo parcial dado por el Tribunal Federal Electoral.

Está, pues, López Obrador en una encrucijada.

Es válida y legítima la resistencia civil, pero, aún desde la perspectiva perredista, es irracional dilapidar el capital político ganado en las elecciones del 2 de julio.

A los moderados del PRD no escapa la circunstancia de que entre los casi 15 millones de votos obtenidos en las elecciones están cuando menos ocho millones de votos emitidos por ciudadanos que no militan en el partido, que ni siquiera son simpatizantes, sólo personas a quienes atrajo el discurso de López Obrador.

Esos ocho millones de votos pueden evaporarse si López Obrador se deja arrastrar por su instinto y tolera actos violentos. Y sin esos ocho millones de votos, saben los perredistas, dentro de tres años quedarían reducidos a una tercera fuerza.

Y, en las actuales circunstancias, no saben quién los captaría.

Eso es lo que se juega López Obrador. Eso es lo que arriesga si mantiene la tolerancia a discursos violentos como los que clamaban: “...solución o revolución”, o como sus “analistas electorales” que en los medios internacionales proclaman que el país está al borde de la guerra civil.

Por esa ruta López Obrador corre el riesgo de quedarse aislado, porque pronto las consideraciones políticas se impondrán en el PRD. Y algunas de esas consideraciones nada tienen que ver con el camino que hasta ahora lleva López Obrador.

 

FELIPE CALDERÓN HINOJOSA

 

Calderón ha manejado con inteligencia el discurso de la moderación, pero en afán de no mostrarse débil ha permitido expresiones de intolerancia y rijosidad en su equipo de campaña y en el seno del partido.

Está Calderón en una posición difícil, pues además de la confrontación con el PRD, tiene entre manos la confrontación que en el seno del PAN le han provocado los que son afines al Grupo Guanajuato de Los Pinos.

Tiene que cubrir dos frentes: el externo y el interno.

Hasta ahora ha tenido éxito en su campaña de reuniones y entrevistas con grupos de la sociedad, a quienes les muestra la diferencia entre la prudencia y la exaltación.

Esas reuniones han permitido que en ese sector de la sociedad cale aún más la convicción de que el próximo Presidente de la República es Felipe Calderón. Ha tenido éxito en que estén seguros de que el triunfo es irreversible, aún por el conteo parcial.

No obstante, la batalla del litigio postelectoral le ha impedido a Calderón aplicarse a consolidar desde ahora las alianzas que necesitará para gobernar, si acaso llega a la Presidencia.

Paradójicamente, las primeras alianzas tendrá que hacerlas con grupos de su propio partido, pues en el PAN se ha dejado sentir cada vez más fuerte la influencia de los foxistas, aquellos que de alguna manera le quieren hacer saber que ganó gracias al apoyo de Los Pinos.

Calderón no puede aceptar eso, ni privada, ni públicamente, pues el éxito de su gobierno está en mostrar al PAN, a la oposición y a la población, que proviene del panismo negociador, pragmático, nacionalista. De ese panismo que ha estado desplazado del gobierno durante los seis años de gestión del Presidente Fox.

Porque si se identifica a su eventual régimen con el foxismo, la gobernabilidad será difícil, muy difícil.

 

 

Versión en PDF

 Oprima para descargar

Versión para imprimir

 Oprima para desplegar


Copyright(c) 2006 José Fonseca Pérez. Derechos Reservados.
webmaster@cafepolitico.com