Les quedan tres días de campaña a los candidatos
presidenciales y el arsenal de escándalos parece haberse agotado.
Están exhaustos, por lo visto, los creadores de las
campañas negativas, y ya sólo le apuestan a la secuela de spots que capitalizan la catarata de denuncias, revelaciones y
estridentes declaraciones.
Hay quienes, a falta de oráculo de Delfos, han
abrazado a las encuestas como si fueran las profecías evangélicas. A pesar de
sus cotidianas aclaraciones, otra vez los encuestadores han sido cuestionados,
aplaudidos, rechazados y hasta linchados por los equipos de los candidatos
presidenciales.
Tampoco es nada nuevo, porque hace seis años el
entonces consejero presidente del IFE José Woldenberg también regañó a los
encuestadores. Así que ya deben estar acostumbrados.
Sin embargo, esta campaña ha sido más escandalosa que
las anteriores. Muchos claman porque haya más reglas que prohíban que los
candidatos y los partidos se insulten entre sí.
Y se llegó a la exageración de calificar como guerra
sucia a las campañas de spots
negativos utilizados por los candidatos y sus equipos de campaña.
Quizá es tiempo que las élites intelectuales,
académicas y mediáticas del país nos dejaran a los ciudadanos en paz. Y nos
consideren como adultos capaces de discernir entre lo que creemos y lo que no
creemos a los políticos de todos los partidos.
Es un privilegio ciudadano que no puede ser arrebatado
por ninguna élite de la República.
Después de todo, parecería que lo enconado y aguerrido
de la campaña electoral que está por terminar con el tiempo será considerado
como un elemento normal en nuestra democracia.
Quiénes ahora se desgarran las vestiduras, con el
tiempo, serán vistos como puritanos de la política, así como ahora todo mundo
se pregunta: ¿de qué es escandalizaban aquellos que criticaban el bikini de
Brigite Bardot, un bikini que las jóvenes de ahora considerarían antediluviano?
ANDRÉS
MANUEL LÓPEZ OBRADOR
Llega el tabasqueño montado en una cresta diseñada por
sus propagandistas, cuidadosamente manejada por sus principales voceros con el
“sonríe”, que no es otra cosa que la repetición del “ya ganamos” del pasado
marzo.
Sólo el 2 de julio podrá darle su justa dimensión al
tropezón de marzo, al desconcierto de casi un mes por la campaña negativa del
PAN. Ya se verá si recuperó lo suficiente para ganar.
Hay quienes, morbosos, esperan aún que destape algún
otro escándalo contra el PAN. Sin embargo, es obvio que la estrategia se agotó
por un mal cálculo táctico.
Como sea, ha conseguido emocionar a un amplio sector.
Con desventaja amplia en el norte de la República, su
triunfo depende de los electores del centro y del sur de la República.
A pesar de los augurios estadísticos, requerirá de un
formidable esfuerzo de sus redes ciudadanas, porque dicha estructura aún no
tiene la suficiente cobertura nacional y batalla por atraer a los priístas
desencantados.
Si lo consigue, ganará.
FELIPE
CALDERÓN HINOJOSA
En las últimas dos semanas de su campaña ha conseguido
recomponer su táctica, acosado por el escándalo de los supuestos negocios de su
cuñado con el gobierno foxista.
La estructura del PAN no es lo suficientemente sólida
y eso le obliga a buscar, como el PRD, el voto “útil” de los priístas
desencantados.
Debe reconocerse, sin embargo, que la campaña por la
Presidencia de Calderón ha tenido que remontar muchos obstáculos, incluida la
oposición a su candidatura por el grupo de Los Pinos.
Ha sido una larga jornada y tiene la probabilidad de
ganar, si consigue remontar los ataques adversarios y formar una coalición de
intereses políticos y económicos sólidos.
Igual que López Obrador, ganará.
ROBERTO
MADRAZO PINTADO
Ha sido Madrazo, sin duda, el candidato que más ha
tenido que batallar. Ha luchado contra los enemigos en casa, contra los
traidores, contra los rencorosos y contra sus adversarios.
Ha tenido seguramente la tarea más difícil.
Aprovechando la polarización entre Calderón y López Obrador
y el encono entre el PRD y el PAN para situarse como la opción sensata.
La estructura del PRI permanece, pero no toda está
bajo el control de Madrazo, buena parte la controlan los gobernadores priístas.
Y no todos son sus partidarios.
Si convence a los priístas de que en la elección está
de por medio la supervivencia política del partido, podría conseguir un
milagro.
Porque no sorprendería que ganaran Calderón o López
Obrador. El triunfo de Madrazo sería una auténtica sorpresa.
PATRICIA
MERCADO CASTRO
La candidatura de la señora Mercado ha avanzado más de
lo esperado. Tiene sin embargo el lastre de su partido, pues Alternativa es un
partido fracturado.
Quizá conserve el registro, pero eso no significará
nada, toda vez que su partido está dividido por los intereses.
Algunos creen que es una propuesta fresca. No es así,
son las mismas propuestas de grupos minoritarios que cuentan con gran respaldo
en los medios y entre los comunicadores, donde es políticamente correcto ser
“progresista”.
ROBERTO
CAMPA CIFRIAN
La campaña de “danos uno de tres” del Partido Nueva
Alianza no es sino el reconocimiento de la derrota de la candidatura de Campa.
Es el intento de obtener un registro que sólo una
movilización intencionada del voto magisterial puede conseguir.
De otra forma, será tan irrelevante como antes de ser
candidato.