A cuatro semanas del 2 de julio, los candidatos
presidenciales deberán cruzar con razonable éxito la siguiente aduana: el
debate del próximo martes.
Con cierta nerviosa displicencia, los tres principales
candidatos presidenciales insisten en que el debate será importante, pero no
definitivo.
Todos, sin duda, tienen preparadas sus campañas
mediáticas, mediante las cuales se atribuirán el triunfo en el debate. Y
capitalizarán cualquier error cometido por sus adversarios.
En esa campaña, llamada del posdebate, se entablará
una feroz lucha mediática. Y luego ya sólo quedarán tres semanas para las
elecciones.
ANDRÉS
MANUEL LÓPEZ OBRADOR
López Obrador llega al segundo debate a resarcir el
error cometido al no asistir al primero.
A pesar de que la rigidez del formato del debate no
deja mucho espacio para una verdadera discusión, intentará llevar la
iniciativa, porque ésa es su costumbre. Y, de acuerdo a su instinto político,
no hay razón para cambiar.
Intentará presentar en términos sencillos sus
propuestas, pero no eludirá responder a los ataques. Y es ahí donde está el
riesgo, porque si se deja llevar por el temperamento, corre el riesgo de que
sus respuestas no sólo sean agresivas, sino hasta ofensivas.
Su temperamento, a veces irascible e intolerante,
puede ser su peor enemigo.
Su ventaja: el discurso simple.
FELIPE
CALDERÓN HINOJOSA
Calderón será el candidato más presionado en el
segundo debate.
Aunque otra vez, como en el primero, llega con la
euforia del sitio alcanzado en las encuestas de opinión, debe ir dispuesto a
ser el blanco del ataque de todos los demás, porque, pese a todo, se ha
convertido en el candidato a vencer.
Ahora sí estará a prueba su temple.
Y, al igual que López Obrador, estará a prueba su
autocontrol, pues también suele ser de temperamento intenso y, si no lo maneja,
puede cometer errores.
Tiene la ventaja del discurso fresco.
ROBERTO
MADRAZO PINTADO
Madrazo es el candidato que se tiene que jugar el todo
por el todo.
Sabe que está en tercer lugar. Y tiene la carga de
recuperar el desempeño mediocre del primer debate.
Su ventaja sería no responder a los ataques y
mostrarse como el más prudente, cuando sus adversarios empiecen a intercambiar
dardos.
No obstante, tendrá que estar preparado para cualquier
sorpresa.
La ventaja que tiene es que ya no le pueden decir más
de lo que le han dicho hasta ahora.
Y, si muestra moderación y capacidad, podría recuperar
terreno con una buena campaña en el posdebate.
PATRICIA
MERCADO CASTRO
Aunque las encuestas muestran que la señora Mercado ya
tiene una tendencia que le permitiría asegurar el registro de su partido, en
realidad podría ser un triunfo vacío.
Tiene la ventaja de que ya no tiene nada que perder,
porque su partido está hecho trizas. Y si tiene mucho que ganar para el futuro.
A pesar de que es una mujer joven, corre el riesgo de
que sin partido se convierta en una candidata irrelevante.
ROBERTO
CAMPA CIFRIÁN
Lamentablemente ha decidido asumir el papel de sicario
golpeador que le asignó la verdadera líder el Partido Nueva Alianza: la
profesora Elba Esther Gordillo.
En ese papel, no le servirá al partido para asegurar
cuando menos el registro definitivo.
Y lo peor, su simpatía se diluye cuando asume el
incómodo papel que le asignaron.