A 35 días de las elecciones, todos los candidatos se
concentrarán en lo que será el último esfuerzo, el esfuerzo definitivo.
El clima político, sin embargo, está muy tenso.
Confiemos en que se trate de una tensión natural, agravada por el exaltado
discurso de los partidos y sus candidatos.
No obstante, es muy riesgoso que el discurso se
empiece a centrar en descalificaciones y críticas a los órganos electorales.
Es posible que el IFE haya sido menos enérgico de lo
esperado. También lo es que el Tribunal Federal Electoral haya excedido sus
facultades al anular los spots contra
Andrés Manuel López Obrador.
Sus integrantes -del IFE y del Trife-, son falibles. A
pesar de ello, todos, partidos, candidatos, funcionarios y ciudadanos, tenemos
la obligación de respetar sus fallos.
Son los organizadores y árbitros de las elecciones.
Las reglas actuales pueden tener fallas, pero no se
pueden cambiar una vez que la contienda está en marcha.
Cada candidato,
cada partido, que participa en la contienda electoral, al registrarse, aceptó
hacerlo con las reglas existentes. Y, obviamente, se obliga a respetar los
fallos de los organizadores y árbitros de las elecciones.
Es irresponsable el discurso de “elección de Estado”
utilizado por el PRI y el PRD.
Es irresponsable que Leonel Cota Montaño prevenga
contra “una elección fraudulenta”.
Y es irresponsable que el discurso de la mayoría de
los candidatos a la Presidencia se apoye en una criminal difusión de rencores
sociales.
Ninguna democracia liberal puede sustentarse en el
rencor social. En el rencor social sólo se sustentan las dictaduras.
ANDRÉS
MANUEL LÓPEZ OBRADOR
Lo alcanzó la realidad y su estrategia se ha
modificado radicalmente.
La campaña, como se previó en este espacio, se
concentra ahora en los medios electrónicos.
El próximo martes arrancará lo que será sin duda su
gran ofensiva mediática, con el mensaje que transmitirá en las principales
cadenas de radio y TV.
Es un golpe espectacular en cuya cresta espera llegar
mejor posicionado para el debate del 6 de junio.
El debate se ha convertido en el eje de su estrategia,
porque de cómo explote propagandísticamente su desempeño dependerá la consolidación
de un eventual triunfo el próximo 2 de julio.
Habrá de precaverse, sin embargo, del discurso
exaltado y radical que difunden algunos de sus coordinadores, quienes mantienen
su amenaza de movilizaciones en caso de que el tabasqueño pierda la elección.
Tiene el control absoluto del PRD, así que no es tarea
imposible. A menos que las amenazas formen parte de su estrategia, bajo el
principio de que la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda.
Ese sería un camino muy riesgoso, porque a su partido
le ha costado mucho esfuerzo desvincularse del mote de ser un partido violento.
FELIPE
CALDERÓN HINOJOSA
Los primeros indicios muestran que su ventaja sobre
López Obrador se ha reducido y podrían hasta estar nuevamente empatados.
Es cierto, no estamos ante una elección de Estado,
pero también lo es que el gobierno federal, discretamente, respalda los
esfuerzos que hace el CEN del PAN por captar el llamado voto útil.
Para Calderón se ha convertido en algo crucial contar
con el voto de los indecisos, pero sobre todo con el voto de los descontentos
que poco a poco se desprenden del PRI.
Discretamente, se ha buscado a los gobernadores
priístas, para ofrecerles garantías de respetar su autonomía y pedirles apoyen
la candidatura de Calderón, con el argumento de que Madrazo no puede ganar y
que no les conviene apoyar a López Obrador.
En esa búsqueda del voto útil, en un desempeño
aceptable en el debate y en mantener la campaña de infundir recelo hacia López
Obrador, ha depositado Calderón sus esperanzas de triunfo.
ROBERTO
MADRAZO PINTADO
Ha sido Roberto Madrazo el candidato más asediado
durante la campaña.
Ha sido acosado por los informadores antipriístas -que
son muchos-, por sus errores de organización y, sobre todo, por las incursiones
permanentes de sus adversarios que lo han sometido a una implacable guerra de
desgaste.
Es innegable que la estructura del PRI y su voto duro
aún preocupan a los adversarios.
Así, sin atacarlo personalmente, han mantenido una
permanente presión.
Se multiplican las deserciones de los descontentos.
Destacan esta semana la de Manuel Bartlett Díaz
-prófugo del pasado-, de Dulce María Sauri Riancho -ejemplo de la política
biliar-, y Oscar Cantón Zetina -el nuevo Pablo-, cuya independencia de criterio
se hubiera disipado con una candidatura.
Y, por supuesto, las deserciones de antiguos
colaboradores del ex Presidente Zedillo. Esas no sorprenden, su modo de pensar
está más cerca de la filosofía panista que de la priísta.
En esas condiciones de asedio diario, Madrazo
enfrentará el debate del próximo 6 de junio como su Rubicón.
Esa es la gran aduana para el tabasqueño. Si la cruza,
podrá depender de la movilización de la formidable estructura priísta para
remontar.
Dicha estructura no puede subestimarse. Baste sumar
los 611 mil militantes que ayer rindieron protesta y que serán al núcleo del
priísmo para la batalla el día de las elecciones.