|
La detención de los generales Tomás Ángeles y Roberto Dawe González es un asunto muy delicado, más delicado de lo que parece.
La averiguación que parece sustenta las detenciones es de 2010. Y como tantas otras, no todas acertadas, se basa en declaraciones de testigos protegidos.
Si las acusaciones contra los dos generales pueden probarse, dado el nivel de mando a que llegó el general Ángeles, la pregunta lógica es cuán infiltrado estaría el Ejército por el crimen organizado. Y como si existieran las coincidencias, ya empezaron las utilísimas y anónimas filtraciones de agencias clandestinas norteamericanas.
Y se mella el prestigio del Ejército.
Si las acusaciones no pueden probarse y como en otros casos con el tiempo los generales son exonerados, será desacreditada la actuación de la Procuraduría General de la República.
|